Las fragancias del país, en jabones y cremas

La historia de una mujer que empezó, en 2002, con un mini local y hoy tiene cinco franquicias y sus productos en más de 600 puntos de venta. Los recuerdos y la familia como base del negocio.

Los veranos en Mendoza, la colección de estampillas, los recuerdos de los viajes. Los recursos necesarios para embotellar los aromas del camino en perfumes, jabones y cremas corporales. Detrás está Leticia Erroz, quien, en 2002, comenzó con un emprendimiento llamado Aromas de la Campiña y donde, en cada fragancia, está representado un lugar de la Argentina.

Viña Morada es el aroma de Cuyo, Brisa Plateada huele a los glaciares y Verde Llanura representa a La Pampa. El amor de Leticia por la filatelia -que comenzó a los seis años- se refleja en las etiquetas, donde cada una simula ser una estampilla.
“Empecé sola y después se unió mi familia, mi marido en la administración, pero la parte de perfumería la empecé sola”, explica Erroz, quien también desarrolló los perfumes de marcas como Ona Saez, María Vázquez, Sarah Kay, Tropea y Ferraro, entre otras.
?Arrancamos con 10 paisajes -donde cada uno tenía su fragancia- y ahora son 17. Algunos son aromas como Naranjo en Flor, Amor Eterno, que tiene que ver con los recuerdos, con los vínculos?, narra la emprendedora, de profesión cosmeatra, en diálogo con Pymes. Y agrega: “Creo que podemos ir agregando una fragancia por año. Tenemos mucho para desarrollar por las fechas que vienen y después por la demanda que existe?.Pasión por los aromas
El por qué detrás del emprendimiento hay que buscarlo en su infancia, ya que, desde chica, esta emprendedora vio impulsado su sentido olfativo. ?A mí, los aromas me apasionaron desde siempre, y hay una tendencia familiar de mis abuelos, de mi familia, ya que nos criamos con una casa perfumada?, relata y suma: ?Soy de una familia que luchó mucho por tener lo que tenemos, tratamos de encontrarnos los fines de semana y mantener fuertes los vínculos?.
Todo comenzó en Moreno, donde se abrió el primer local en el Mini Shopping. Luego, se creció hasta tener cinco franquicias, por las que se cobra entre $ 60 y 90 mil, cifra que incluye la mercadería de vidriera, el stock inicial y el mobiliario. No hay fee de ingreso y el local no está incluido en el costo. La expansión de la marca llegó a Francisco Álvarez, Pinamar (con local propio), Campana y a 600 puntos en todo el país, de la mano de las multimarcas.
El origen del emprendimiento se vio impulsado por el fenómeno del turismo, que llegaba a la Argentina gracias a la diferencia cambiaria. Sin embargo, también resultó ser una época donde muchos se marchaban. ?Había muchos que se iban, y si alguien le llevaba como regalo un aroma de su lugar, podía recordarlo con cariño?, cuenta Erroz. Así, el espíritu que persigue Aromas de la Campiña se explica, según la emprendedora, en las ganas de la gente: ?Todos quieren llegar a un cumpleaños con un regalito, con un jaboncito con el aroma de un lugar?.
La marca cuenta con 20 empleados y facturó $ 200 mil por mes durante 2011. Hoy exporta a Uruguay y tiene en mente sumar Brasil a sus destinos. ?No hay que perder el hilo de que vamos a salir adelante, queriendo a nuestro país, nuestros lugares. Hicimos un producto accesible, nada de lujo?, detalla y explica que no hay un perfil etario de quienes buscan sus fragancias: ?La juventud es un estado de ánimo?.
Joaquín Garau

Perfil

u Actividad: embotellado y comercialización de los aromas en perfumes, jabones y cremas
u Fundación: 2002
u Empleados: 20
u Inversión Inicial:
$ 10.000
u Facturación $ 2,4 millones, en 2011

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