¡Hay equipo!, por Elizabeth Farías

Atrás quedaron los días en que para ser equipo teníamos que ser 20 personas trabajando en el mismo lugar. En los últimos años evolucionaron el concepto de equipo, el management, el liderazgo, la tecnología….evolucionó el trabajo.
Hemos pasado del empleo en grandes factorías del auge de la era industrial, al trabajo de oficina de las corporaciones que dieron un salto cuali-cuantitativo en los años 80. A la par hicieron su irrupción en la economía las pymes. Que requirieron nuevos enfoques administrativos y una actualización en la formación de sus integrantes.

Hoy nos encontramos, con un nuevo eslabón en la cadena de producción de empleo, ya sea por la realización de una actividad paralela al trabajo formal, o soporte de la economía familiar, o como actividad principal, el autoempleo tiene cada vez más adeptos. Pero el autoempleo bien entendido, que genera innovaciones en productos o servicios, que ofrece alternativas a productos existentes, a servicios conocidos con otros valores destacables, al margen del dinero. Este eslabón es el emprendedorismo.
Los emprendedores ganan terreno en todas las áreas de la actividad económica, y demandan no solo servicios bancarios adaptados a sus necesidades, como los microcréditos, sino herramientas de capacitación y de empoderación que le permitan dar un sustento más allá de lo económico al emprendimiento. Buscan trascender a través del trabajo.
En el ecosistema emprendedor, se da un formato especial de equipo de trabajo, si somos dos, ¡hay equipo!. Porque no necesariamente empezamos el emprendimiento siendo 10. Basta para empezar con dos persona comprometidas con una idea, con valores compartidos respecto de cómo se debe trabajar, la distribución de las tareas, con una idea cabal de lealtad, y de esfuerzo. Dicho de otra forma, con una visión en común.
Es evidente, para quienes trabajamos con emprendedores, que hay talentos naturales y habilidades que son muy importantes a la hora de emprender y trabajar con otra persona, de modo que nos permitan balancear el trabajo, compatibilizar las actividades y que cada uno realice aquello en lo que muestra fortalezas. Pues no importará que seamos candidatos al nobel de economía, ingeniosos, entusiastas o metodológicos (en la idea), si no le damos espacio al otro para desarrollar sus propios talentos.
Si queremos prosperar, conseguir un objetivo, por mínimo que sea… un nuevo cliente, el diseño del logo, modificar la página web, armar una fan page, invertir en herramientas, trabajar un par de horas menos por semana, siempre, en cualquier caso, necesitamos del otro. Llamale socio, colaborador, colega, diseñador, contador…. y en la medida que más ambiciosos sea nuestro emprendimiento, que más lejos quieras llegar, necesitas del otro.
El compromiso y la responsabilidad, son valores fundamentales en un equipo de 2, 5 o 30 personas. Porque trabajar en equipo implica aunar las personas, sus talentos y habilidades con los resultados propuestos. Las personas que componen un equipo de trabajo no buscan solo un margen de ganancia, se asocian o colaboran para alcanzar un objetivo…crear, alentar el desarrollo, crecer…Nos comprometemos responsablemente, mantenemos nuestra individualidad y colaboramos para conseguir ese objetivo común sin dejar de ser nosotros mismos.
¿Trabajas con alguien así? ¿son dos para todo? ¿tenes puesta la camiseta del emprendimiento pero con tu impronta? ¿te apasiona lo que haces y el otro comparte tu visión? Entonces te tengo una buena noticia ¡hay equipo!
Columnista: Lic. Elizabeth Farias de Cespym Cursos

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